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Escogido

Palabra: Isaías 43: 20-21. Leemos: La bestia del campo me honrará, los chacales y los pollos del avestruz; porque daré agua en el desierto, ríos en la soledad, para que beba mi pueblo, mi escogido. Este pueblo crié para mí; mis alabanzas publicará.



Resumen: El Señor prometió dar agua en el desierto; en el sequedal, donde no hay ríos; en la soledad, para saciar a los sedientos: a su pueblo creado para él; y Su pueblo sus alabanzas hará conocer.

Palabra que me enseña: Las promesas de Dios son fieles, no hay duda. Y aunque dudemos, ellas son seguras, completas; nada lo hará desistir (a Dios) de lo que ofrece; son verdaderas. En Hebreos 10: 23 dice: “Porque fiel es el que prometió”. Dios escribió estos pactos para aquellos que tengan la necesidad de ser calmada su sed. Jesús dijo: “Bienaventurados los que tengan… sed de justicia” (Mateo 5:6). Y también: “Si alguno tiene sed, venga a mí y beba” (Juan 7: 37).

Aplicación: Cada día estoy sediento de Cristo; él me colma mi sed cuando pronuncio su nombre: «Señor Jesús»; cuando me encuentro cansado, o desganado, o abatido, su nombre me da fuerzas; él me consuela y mi sed es colmada: cantando alabanzas,  publicando lo que predico y enseño, etc., sobre sus hechos gloriosos; los cuales hechos son maravillosamente salvar, perdonar, reprender, amar; y aún más hallarás, si buscas en Su Palabra.

Pensamiento: La calma de la sed interior comienza a saciarse cuando comienzo a alabarle.

Dios te bendiga. Pastor, Ricardo Iribarren

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