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Un Camino Hacia El Avivamiento Correcto

     Creo que vamos en buena dirección cuando nos disponemos a tomar la decisión de abandonarlo todo, es decir, dejar en la medida de nuestros esfuerzos aquellas cosas que no nos convienen. Puede ser que ya no atraen, ni se siente deseo por las mismas.

Ha comenzado en nosotros un cambio radical. Hay un profundo sentimiento en nuestro ser al haber entendido lo que significa tener el amor de Cristo. La primera característica de este hermoso cambio es el de participar a otros lo que significa tener la amistad de Cristo, es decir, ser Cristo nuestro amigo y nosotros de él, porque queremos que otras personas lo conozcan también. ¡Se trata de que solamente queremos hablar de Cristo y de la salvación!… ¡Y esto, claro está, no se puede callar! Dice Cantares 3.3: "Buscaré al que ama mi alma...". Cada vez que decimos quién es Jesús, nuestra alma se estremece de agradecimiento... Es por el efecto que produce la redención. Otra característica es: Sí de esta manera nos conducimos,  lo es por la novedad de nueva vida que está desarrollándose en nosotros en el proceso de la restauración. Lo vemos en las Escrituras… "De David: Salmo. Misericordia y juicio cantaré; a ti, SEÑOR, diré salmos. Entenderé en el camino de la perfección cuando vinieres a mí; en perfección de mi corazón andaré en medio de mi casa. No pondré delante de mis ojos cosa injusta; hacer traiciones aborrecí; no se allegarán a mí. Corazón perverso se apartará de mí; no conoceré al malvado" (Salmo 101.1-4).
Mencionaré ocho aspectos para tener en cuenta:
     Si leemos en las Escrituras, ellas nos informan convenientemente los pasos a seguir para comenzar un Avivamiento Espiritual Personal, luego del impacto del beneficio [experiencias] obtenido, valorando los resultados. De esta manera podremos compartirlos con otros creyentes: Leemos en 2 Crónicas 23.16 "Y Joiada hizo pacto entre sí y todo el pueblo y el rey, que serían pueblo del SEÑOR".
     1) Andaremos en la verdad. Leemos 2 Juan 4… "Mucho me he gozado, porque he hallado de tus hijos, que andan en la verdad, como nosotros hemos recibido el mandamiento del Padre". Lo importante es la comunicación entre nuestro Dios y nosotros, a través de la lectura de la Biblia y la oración personal íntima.
     2) Retornar a Dios — es un acto de gran solemnidad. Leemos 3 Juan 3… "Ciertamente me gocé mucho cuando vinieron los hermanos y dieron testimonio de la verdad que hay en ti, así como tú andas en la verdad."
     3) Quitar los obstáculos que lo impiden. "Después de esto entró todo el pueblo en el templo de Baal, y lo derribaron, y también sus altares; y quebraron sus imágenes..." (2 crónicas 23.17). Esto es así: se debe quitar el altar de los ídolos que se tiene en el corazón… Ahí reside el fracaso de muchos creyentes, a saber, la incredulidad religiosa de no arrojar fuera de la mente los ídolos [avaricia, sexo, lujuria, vicios, inmoralidades, envidia, codicia; y más aún, ¡el formalismo religioso es idolatría! - Isaías 50.2]. Decididamente, si alguien les incitara a que les rindan culto, por favor, ¡quiten esa abominación de sus vidas!... Parece importarle esto al sacerdote Joiada.
     4) Poner orden en el servicio atendido a Dios. Todo ello responde como ofrendas al Señor.  2 Crónicas 23.18 "Luego ordenó Joiada los oficios en la Casa del SEÑOR bajo la mano de los sacerdotes [pastores] y de los levitas [maestros], según David [Jesús] los había distribuido en la Casa del SEÑOR [la congregación local], para ofrecer al SEÑOR los holocaustos [los ministerios], como está escrito en la ley de Moisés [Efesios 4.11], con gozo y cantares, conforme a la ordenación de David [el Espíritu Santo]".
     5) Dios nos ha dado una nueva casa para habitar. Dice en Nehemías 10.39 "Porque a las cámaras han de llevar los hijos de Israel y los hijos de Leví [los creyentes] la ofrenda del grano, del vino, y del aceite [en sentido figurado lo entendemos como la Palabra de Dios; lo cual es alimento; y el vino, lo cual simboliza la Cena, o sea, el nuevo pacto en su sangre; y del aceite: la acción benéfica del Espíritu Santo en nuestras vidas]; y allí estarán los vasos del santuario [nuestras devociones con las cuales nos presentamos en el culto a Dios], y los sacerdotes que ministran, y los porteros, y los cantores…"
     Noten estas palabras: “… y no abandonaremos la Casa de nuestro Dios”. (Nehemías 10.39). El apóstol Pablo nos amonesta en Hebreos diciendo: que algunos tienen por costumbre no congregarse. Siempre ponen reparos (excusas) adentrándose a lo que más les conviene. De ahí se desprende que, debido a esta infidelidad, no progresan espiritualmente; se hallan a sí mismos estancados; son intemperantes, inconformistas, soñadores, rechazadores de bendiciones… Y no voy a mencionar más atributos de la carne en la cual muchos viven; y de hecho, sin importarles a estos lo que disfrutamos nosotros, creyentes congregacionales fieles, en la comunión íntima con Cristo.
     6) Importante es no tolerar ni guardar cosas que agravien u ofendan a Dios. Miremos Isaías 50.10 "¿Quién hay entre vosotros, que teme al SEÑOR? Oiga la voz de su siervo. El que anduvo en tinieblas, y el que careció de luz, confíe en el nombre del SEÑOR, y recuéstese sobre su Dios". El sacerdote Joiada (figura del Señor Jesús) no permitía que hubiese nada de todas aquellas cosas (agraviantes, ofensivas) que hicieran pecar a Judá, agraviando a Dios, ofendiéndolo. Esto nos lleva a considerar la séptima condición:
     7) ¡Cuidado con la ingratitud! En Malaquías 1:2, dice: "Yo os amé, dijo el SEÑOR [por todos los demás hombres; y aún sobre otros descendientes de Abraham e Isaac. Tal amor gratuito de Mi parte reclama el amor de vuestra parte. Pero con lo que me retribuís: el pecado y la deshonra, la tristeza que provoca le cortará las palabras - Oseas 11.1]; diréis: ¿En qué nos amastes?" En penoso contraste, con las lágrimas y la ternura del amor, está cuando lo retamos. La raíz del pecado es la insensibilidad al amor de Dios (ver mensaje: Tú tienes sobrenombre de Judío) y a su propia impiedad. Escuchen bien esto y no se distraigan. Cuando se nos quita la prosperidad (a), quiere decir que no tienen prueba del amor de Dios: miran a lo que Dios les ha quitado, no a lo que Dios les ha dejado. Muchas veces el amor de Dios es menos reconocido en donde más se manifiesta. No debemos deducir que Dios no nos ame porque deba afligirnos. Los hombres (y mujeres también), a causa de sus padecimientos a su causa verdadera, a saber, su propio pecado, impíamente acusan a Dios de indiferencia en cuanto al bienestar de ellos (Moore Comentario).
     8) Fijarnos cómo nos guíen en el camino cristiano. En Oseas capítulo 11 encontré un paralelismo a propósito de las enseñanzas de los amonestadores que eran enviados por el Señor. El versículo 1 sugiere la idea respecto de que muchos serían "llamados" después de los profetas. Así también Jesús dijo que muchos serían llamados: oyendo su voz, por supuesto; no obstante, muchos que oían se iban en señal de desprecio (Jeremías 2.27). Dios les enseñó... a usar los pies. Dios se mantuvo como padre a párvulo, que incapaz de suplir este sus propias necesidades no tiene, sin embargo, ansiedad de conseguir alimento, vestido, ni su desarrollo. Veamos Hechos 13.18 "Y por tiempo como de cuarenta años soportó sus costumbres en el desierto". Probablemente ello se refiere a este texto de Oseas 11: “Yo con todo eso guiaba en pies al mismo Efraín, tomándolos de sus brazos; y no conocieron que yo los cuidaba". ¡Eso es!… ¡No supieron que era Su propósito restaurarlos espiritual y temporalmente! (Nótese Éxodo 15.26).
     Entonces, podemos decir que este catálogo de (8) sugerencias podría bien utilizarse como principio de normas si estamos, claro está, dispuestos a entrar en ese proceso de asumir el compromiso de un avivamiento espiritual personal.
     Paso ahora a describir (a) acerca de cuando se nos quita la prosperidad. Nuestro Dios es celoso y fuego consumidor. Da el pago a quien procede o se comporta ensoberbeciéndose. Por lo cual, es de menester importancia ponernos en guardia… No sea que nos deslicemos, proporcionalmente a la abundancia de su fruto… ¡debiendo este ser fruto para Dios! Véase prosperidad (Romanos 8.22). Así puede ser la abundancia o la falta de ella; pero en todos no amortiza la idolatría, la cual es fruto del pecado de rebelión. Hay determinadas conductas que se deben evitar: porque podemos estar viviendo engañándonos; y es así que, entonces, podrán acontecer dificultades: que en algunos casos puede ser la quita de paz; o podría quizá restringirse la capacidad mental para beneficiarnos con el lucro de nuestro esfuerzo y el rinde, lo que iría acompañado de insatisfacción y también de fastidio. Puede ello estar acompañado del síntoma de la dislexia (repetición continua de sucesos que trastornan nuestra vida: los cuales trastornos [desventuras y desvaríos] los participamos con otras personas) sin darnos cuenta de estar sobrellevando este trastorno. También podría impulsarse el desprecio hacia otra(s) persona(s), quien(es) nos mortifica(n)… Pero esto en consonancia a tal sentido de que el Señor utiliza una vastedad de métodos con el fin de hacernos reflexionar. No olvidemos, pues, que el Señor tiene sumo cuidado de nosotros, y que muchas veces permite los golpes de la vida para hacernos recapacitar. Pero ten presente, y no lo olvides, que el Señor te ama por sobremanera.

     Oremos: Padre, te rogamos que aprecies nuestro deseo de crecer espiritualmente… por la cual tu enseñanza confortará nuestra vida, y suplirá asiduamente nuestras expectativas: para afianzarnos en el ejercicio de hacer tu voluntad, a pesar de nuestras limitaciones. A veces hay cosas que nos doblegan e impiden que podamos llevar a cabo tus demandas. Tú, Señor, que guiaste en tu piedad al sacerdote Joiada e instruiste a Judá para que fuere dignatario de Tu gloria, haznos a nosotros tener un siervo tuyo conforme a tu sabiduría, el cual se deleite en ejercitarnos en esa misión. En el nombre de tu amado Hijo Jesús, oramos. Amén.
     Curso de acción: Hermanos y amigos, si estás resuelto a tomar el compromiso "De que ya no vivo yo, más vive Cristo en mí", te aliento a que comiences sin demora a caminar en Tu Avivamiento Personal; considerándote escogido por el Señor para hacerlo. “Esfuérzate y sé valiente” le fue dicho a Josué (Josué 1:6)… ¡Qué también sean para ti estas hermosas palabras! ¡Vamos!... ¡Asume, pues, valentía y coraje de parte del Señor!… Mira que hay muchos llamados que abandonaron esta bendición, y ahí quedaron.
Dios te bendiga muy ricamente. Amén.  



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Mensaje elaborado y escrito por el pastor Ricardo Iribarren

(Biblia consultada: Sagradas Escrituras (1569)  - Versículos en forma textual)

Modificado por última vez enMartes, 13 Febrero 2024 14:24

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