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«Dura Servidumbre»

    Esta expresión, Dura Servidumbre, no es muy conocida para muchos creyentes, e incluso para otras personas que,

sin ser de nacionalidad judía (sea nativo de Israel o haya adoptado la ciudadanía como opción), festejan la Pascua -o las Pascuas-, o Pascuas de Resurrección (esto incluye una serie de acontecimientos NO ordenados por Dios en La Biblia). Los hombres en sus divagaciones decidieron ser más importantes que Dios y se rebelaron. En Mateo 24.11 leemos la advertencia de Jesús: “Y muchos falsos profetas se levantarán y engañarán a muchos”.
    Estimados amigo y amiga, ¿han sido engañados respecto de esto? ¿Sabes?, tienes una oportunidad. Sigue leyendo -o si quizás estés escuchando el mensaje por radio-, puesto que puedes elegir liberarte de esta Dura Servidumbre. Ten en cuenta la magna advertencia de Apocalipsis -o Revelación- 22.18: “Porque yo testifico a cualquiera que oye las palabras de la profecía de este libro: Si alguno añadiere a estas cosas, Dios pondrá sobre él las plagas que están escritas en este libro”.
    Nos referimos a esta tendencia respecto de cómo guardar el domingo de Ramos (domingo anterior al Domingo de Resurrección), o sea, en clara alusión a lo que aconteció durante el recibimiento en Jerusalén del Señor Jesús. Por ello debemos escudriñar diligentemente las Escrituras, ya que Pascua significa: liberación de toda dura servidumbre a la cual eran expuestos y afligidos los esclavos hebreos por la mano y el látigo implacable de los egipcios sobre sus personas. Aunque también podemos evidenciar, ciertamente, una aplicación espiritual en su contexto.
Leamos en el Evangelio de San Juan 12.12-13 “El siguiente día, la multitud que había venido al día de la Fiesta, cuando oyeron que Jesús venía a Jerusalén, tomaron ramos de palmas, y salieron a recibirle, y clamaban: ¡Hosanna, Bendito el que viene en el Nombre del Señor, el Rey de Israel!”.  En el Evangelio de San Lucas tenemos información más amplia. Leemos en San Lucas 19.36-38 “Y yendo él, tendían sus vestidos por el camino. Y cuando llegaron ya cerca de la bajada del monte de las Olivas, toda la multitud de los discípulos, gozándose, comenzaron a alabar a Dios a gran voz por todas las maravillas que habían visto,  diciendo: ¡Bendito el Rey que viene en el nombre del Señor; paz en el cielo, y gloria en lo altísimo!
    Considero examinar también lo escrito en el Evangelio de San Marcos 11.8-11a  “Y muchos tendían sus vestidos por el camino, y otros cortaban hojas de los árboles, y las tendían por el camino. Y los que iban delante, y los que iban detrás, daban voces diciendo: ¡Hosanna! Bendito el que viene en el Nombre del Señor. Bendito el Reino que viene en el Nombre del Señor de nuestro padre David: ¡Hosanna en las alturas! Y entró el Señor en Jerusalén, y en el Templo…” Y también leamos en el Evangelio de San Mateo 21.4-11 “Y todo esto fue hecho, para que se cumpliese lo que fue dicho por el profeta (Isaías 40.9, 10 y 41.20, 27), que dijo: Decid a la hija de Sión (es Jerusalén): He aquí, tu Rey viene a ti, manso, y sentado sobre una asna, y sobre un pollino, hijo de bestia de yugo. Y los discípulos fueron, e hicieron como Jesús les mandó; Y trajeron el asna y el pollino, y pusieron sobre ellos sus mantos; y se sentó sobre ellos. Y la multitud, que era muy numerosa, tendía sus mantos en el camino; y otros cortaban ramas de los árboles, y las tendían por el camino. Y las personas que iban delante, y las que iban detrás, aclamaban diciendo: ¡Hosanna al Hijo de David! ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor! ¡Hosanna en las alturas! Y entrando él [Jesús] en Jerusalén, toda la ciudad se alborotó, diciendo: ¿Quién es éste? Y los acompañantes decían: Este es Jesús, el Profeta, de Nazaret de Galilea”. En conclusión, el recibimiento del Señor Jesús lo exteriorizaron los judíos creyentes al darle la bienvenida a Jerusalén para que se cumpla lo escrito en el Salmo 118.26 "Bendito el que viene en Nombre del SEÑOR, desde la Casa del SEÑOR os bendecimos…” También otra cita, en Zacarías 9.9 “Alégrate mucho, hija de Sion; da voces de júbilo, hija de Jerusalén; he aquí, tu Rey vendrá a ti, Justo y Salvador, humilde, y cabalgando sobre un asno, así sobre un pollino hijo de asna” (énfasis nuestro). Fue su recibimiento como Mesías y Rey Salvador de Israel. Observemos que no fue enviado a los romanos, ni a los árabes, ni a los griegos, ni a los bárbaros, ni a ninguna nación y cultura fuera de Israel. Es por ello que la Biblia dice: “porque la salud [salvación] viene de los Judíos”. En otra parte, Jesús dice a unos que comisionó: “mas id antes a las ovejas perdidas de la Casa de Israel. Y yendo, predicad, diciendo: El Reino de los cielos ha llegado. Sanad enfermos, limpiad leprosos, resucitad muertos, echad fuera demonios; de gracia recibisteis, dad de gracia” (véase Mateo 10.6-8). El corolario de esto fue mostrar a los judíos, por parte del Señor Jesús, sus credenciales mesiánicas y el cumplimiento de las profecías —que nada tiene que ver con los festejos que se celebran hoy—. Pero los que no son judíos y lo hacen y guardan, eso se les torna en Dura Servidumbre, hoy. Lean, por favor, el capítulo 11 de Romanos.
    “La Pascua (ver estudio sobre ¿Qué es la Pascua?), por tanto, es una celebración de recordación judía, nada más. Su carácter comprende el significado de la liberación de la dura servidumbre de la esclavitud en Egipto, donde estuvieron cautivos por 400 años. No tiene nada que ver con la falsa fiesta que celebran otros cultos no judíos, llenos de ceremonial sin sentido — como la llamada Semana Santa: que a medida que avanzan los días "sagrados", prosperan asimismo los festejos colmados de idolatría. Este nombre, idolatría, viene del griego idolom: imagen y latría: adoración. Indicando al mismo tiempo, dicho vocablo, un culto tributado a númenes falsos y a un culto dado a imágenes; incluso del verdadero Dios” (Diccionario de Controversia, pág. 206ss). Éstos se guardan de no comer carne, reemplazándola por el permitido consumo de pescado (negocio de los pescadores); y así los huevos de chocolate, roscas de pascua, empanadas de vigilia (otro negociado), viajes de paseo (negociado también), etc.
    Otro concepto por el cual la Dura Servidumbre recae sobre muchas personas, es la apostasía: voz griega que significa estar aparte o alejarse; y se usa para indicar el abandono de una religión -o credo o dogma- para abrazar otra. Es en realidad vivir una vida infructuosa (ver mensaje: Vida Infructuosa) en cuanto a lo que se ha indicado. En lo que respecta a esto dicho, tengamos presente lo que dijo el apóstol Pablo cuando escribió en 1 Corintios 6.9-11 “¿O no sabéis que los injustos no heredarán el Reino de Dios? No erréis, que ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los homosexuales, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el Reino de Dios. Y esto érais algunos; mas ya sois lavados, mas ya sois santificados, mas ya sois justificados en el Nombre del Señor Jesús, y en el Espíritu del Dios nuestro…
Lavados, es decir, limpios, significa, amigos, que nuestro ser ya no huele más a sucio por tales pecados delante de la presencia de Dios, ni posee la forma o la apariencia de estar "encharcado". Lo dijo Jesús: “Ya vosotros sois limpios por la palabra que os he hablado” (San Juan 15:3). Nosotros hoy lo leemos en la Biblia y, si creemos, somos limpios también. Sin embargo, Él se refirió a un apóstata, cuando dijo: que había uno que lo habría de traicionar (Leamos San Juan 13. 10-11 “… El que está lavado, no necesita sino que se lave los pies, porque está todo limpio; y vosotros limpios sois, aunque no todos. Porque sabía quién era el que lo entregaba; por eso dijo: No sois limpios todos”). Ese (judas  el Iscariote) siempre estuvo sucio, aunque en apariencia mostraba a los demás discípulos  que su condición de limpio parecía verdadera. Mas era falsa; era ladrón, mentiroso, corrompido por ideales violentos y mundanos; el supuesto amor de él por su Maestro era apariencia. Y me pregunto, cuántos de entre los creyentes de hoy en día habrá que son falsos discípulos, recuerden. Mateo 24.11 cuando Jesús dijo: "Y muchos falsos profetas se levantarán, y engañarán a muchos;", y también (1 Reyes 11.9-10). Pablo le dice a Timoteo “Esto también sepas, que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos: Que habrá hombres amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, maldicientes, desobedientes de sus padres, ingratos, impuros. Sin afecto natural, desleales, calumniadores, sin templanza, sin mansedumbre, sin bondad, traidores, arrebatados, infatuados, amadores de los deleites más que de Dios; teniendo apariencia de piedad, pero negando la eficacia de ella; y a éstos evita. Porque de éstos son los que se entran por las casas, y llevan cautivas las mujercillas cargadas de pecados, llevadas de diversas concupiscencias; que siempre aprenden, y nunca pueden acabar de llegar al conocimiento de la verdad. Y de la manera que Janes y Jambres resistieron a Moisés, así también éstos resisten a la verdad; hombres corruptos de entendimiento, réprobos acerca de la fe. Mas no prevalecerán; porque su locura será manifiesta a todos, como también lo fue la de aquellos. Pero tú has conocido plenamente mi doctrina, conducta, propósito, fe, largura de ánimo, caridad, paciencia, persecuciones, aflicciones, las cuales me fueron hechas en Antioquía, en Iconio, en Listra; persecuciones que he sufrido; y de todas me ha librado el Señor. Y también todos los que quieren vivir píamente en Cristo Jesús, padecerán persecución. Mas los malos hombres y los engañadores, irán de mal en peor, engañados y engañando a otros” (2 Timoteo 3.1-13). Saben, amigos, esas personas nunca fueron perdonadas ni salvas; quedarán, pues, en Dura Servidumbre, sin librarse de la condenación. Así dice el Evangelio de San Juan 3:18-19 “El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya es condenado, porque no creyó en el nombre del Unigénito Hijo de Dios. Y esta es la condenación: porque la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz; porque sus obras eran malas”…  Es lo que ellos escogieron.
    A otras personas la Dura Servidumbre las pone como la tenaza en el fuego. . . en el fuego del remordimiento. En Proverbios 15.15, dice “Todos los días del pobre son trabajosos; mas el de buen corazón tiene un convite continuo”. Cuántas personas viven conscientes de hacer lo bueno y no lo hacen, dando rienda suelta a su vivir en placeres mundanos; de los cuales, en algún momento —como lo es la embriaguez, las drogas, la promiscuidad, el abuso del sexo ilícito, el asesinato de niños aún por nacer (aborto), etc. —, les pasan la factura. La culpa se vuelve dura, difícil de ser removida de la conciencia. Nótese Deuteronomio 32.35 “… Mía es la venganza y el pago, al tiempo que su pie vacilará; porque el día de su aflicción está cercano, y lo que les está determinado se apresura”. Eclesiastés 5.17 incrementa lo devastador de la advertencia “Además de esto, todos los días de su vida comerá en tinieblas, con mucho enojo y dolor e ira”. Esto es Dura Servidumbre, en donde la tragedia envuelve a los actores para ser exhibidos, como tales, en sus fracasos, en un escenario cruel y lleno de ignominia.
Amigo, amiga, aunque todo veas sin solución para ti, te tengo buenas noticias. Dios dice: “si se humillare mi pueblo, sobre los cuales ni nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus caminos malos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra” (2 Crónicas 7.14)  ¡Qué hermosa oportunidad se les ofrece! ¡Es para aprovechar!
    Dios prometió resolver la situación de la Dura Servidumbre en la que te encuentras, si suplicante y confeso, sumido incluso en la desesperanza, acudes sin demora y te humillas “… Por cuanto oíste las palabras del libro, y tu corazón se enterneció, y te humillaste delante de Dios oyendo sus palabras sobre este lugar, y sobre sus moradores; y te humillaste delante de mí, y rasgaste tus vestidos, y lloraste en mi presencia, yo también te he oído, dice el SEÑOR” (2 Crónicas 34.26c, 27).

Esto les dice Dios a cada uno de ustedes que están bajo Dura Servidumbre. Debes arrepentirte y confesar tus pecados al Señor Dios; quien por medio de la persona de su Unigénito Hijo, Jesucristo, te concede  el perdón y la restauración de tu vida: en donde hubiere fatiga, cansancio, tristezas, dudas, o cuales fueren tus arrastres con los cuales convives. Acércate al Trono de Su Gracia sin temor. Jesucristo puede calmar la sed de tu espíritu afligido por esas dudas que torturan tu mente, por esa agonía en la cual se halla hoy presa tu alma. Jesús te dice: Ven, alma que en rudo conflicto te encuentras. Él, Jesús, estará proveyendo paz y ayuda a quien a él  acude ya. Porque ciertamente la salvación y la vida eterna serán en ti, y para ti, una segura realidad.
    Oramos ahora: «Señor, hay personas que anhelan tener alivio por causa de sus pecados. Señor, Dios de misericordia, desean ellas tener un encuentro contigo. Necesitan de tu eficaz ayuda para que en tu Nombre puedan ser desatadas de sus ataduras en su alma. Dales, Señor, la libertad de llegar por la fe a tu presencia. Concédeles el perdón de sus transgresiones, dándoles paz y alegría. Señor, que ellos crean, ciertísimamente y esperanzados, de que tú eres el Señor que resucitó de los muertos; que viviste, vives y vivirás por siempre. Tienes poder, Señor, para subsanar sus errores y perdonar sus pecados. Tu resurrección te ha hecho Todopoderoso, formidable. Señor Jesús, tú eres precioso para quién en ti confía, porque no rechazas a los cargados y trabajados; por el contrario, les das deleitable descanso. Son libertados, ¡por fin!, de la Dura Servidumbre. Gloria a tu Nombre. ¡Aleluya! Santo Dios, tú eres amor; eres vida verdadera para siempre. Amén».

    Amigo, amiga, esta oportunidad que Dios te ha concedido no la desaproveches. No te vuelvas a esclavizar en Dura Servidumbre. No te olvides de Su bondad. Recuerda para siempre Su misericordia que ha tenido contigo. Refleja en tu nueva vida Su gloria. Ámalo con todo tu corazón, con todas tus fuerzas, con toda tu mente; y ama a tu prójimo como a ti mismo. Él te lo concederá.   Nunca retrocedas. Dios te bendiga ricamente.

Pastor Ricardo Iribarren.

(Biblia consultada, Reina Valera 1569)

Modificado por última vez enViernes, 13 Septiembre 2019 21:13
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