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DIOS NOS GUÍA EN DISTINTAS FORMAS

Lectura Bíblica: ÉXODO 13: 17-22 ISAÍAS 55: 8-9 (Todas las citas bíblicas fueron tomadas textualmente de la versión RV-1909)

Y luego que Faraón dejó ir al pueblo, Dios no los llevó por el camino de la tierra de los Filisteos, que estaba cerca; porque dijo Dios: Que quizá no se arrepienta el pueblo cuando vieren la guerra, y se vuelvan á Egipto:

Mas hizo Dios al pueblo que rodease por el camino del desierto del mar Bermejo. Y subieron los hijos de Israel de Egipto armados. Tomó también consigo Moisés los huesos de José, el cual había juramentado á los hijos de Israel, diciendo: Dios ciertamente os visitará, y haréis subir mis huesos de aquí con vosotros. Y partidos de Succoth, asentaron campo en Etham, á la entrada del desierto. Y Jehová iba delante de ellos de día en una columna de nube, para guiarlos por el camino; y de noche en una columna de fuego para alumbrarles; á fin de que anduviesen de día y de noche. Nunca se partió de delante del pueblo la columna de nube de día, ni de noche la columna de fuego”.

Podríamos  preguntarnos: Por qué Dios los estaba llevando por un trayecto tan largo, si lo mejor es un trayecto corto? La respuesta la tenemos en Isaías 55: 8-9Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová. Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos”.

Muchas veces en nuestras vidas también queremos tomar atajos. Quereros cosas ahora y no cuando Dios lo quiere. La causa principal por la que Dios escogió este trayecto largo, fue para que ellos no procuraran volver a Egipto.
Acerca de Egipto, el profeta Jeremías había profetizado. Y de acuerdo a esa profecía, no les convenía a los israelitas volver a Egipto.

Leamos en: Jeremías 46: 25Jehová de los ejércitos, Dios de Israel, ha dicho: He aquí que yo visito el pueblo de Amón de No, y á Faraón y á Egipto, y á sus dioses y á sus reyes; así á Faraón como á los que en él confían”.

Tenemos ejemplos en la Biblia donde se revela que más de uno estuvo en el desierto. Algunos para aprender; y en el caso particular del Señor Jesucristo, para comunicarse con su Padre Celestial. En Mateo 4: 1 leemos: “ENTONCES Jesús fué llevado del Espíritu al desierto, para ser tentado del diablo”. El Apóstol Pablo escribe en: Gálatas 1: 15-17 Mas cuando plugo á Dios, que me apartó desde el vientre de mi madre, y me llamó por su gracia, Revelar á su Hijo en mí, para que le predicase entre los Gentiles, luego no conferí con carne y sangre; Ni fuí á Jerusalem á los que eran apóstoles antes que yo; sino que me fuí á la Arabia, y volví de nuevo á Damasco”. Como podemos ver, los mejores estudios del apóstol fueron en el desierto de Arabia.



Moisés también estuvo en el desierto por 40 años para aprender respecto de cómo guiar a todo un pueblo. Si un cristiano es afín tan solo de llegar al cielo, esto no es bueno. Más bien, como cristianos, deberíamos ser compatibles de vivir una vida que a Cristo le agrade, y tratar -en lo más posible- de  ser como Él. Nosotros, antes de conocer a Cristo como nuestro salvador, éramos esclavos de Satanás; mas Cristo nos vino a librar de esa esclavitud. Los Israelitas fueron esclavos de los egipcios, pero Dios había prometido librarlos y llevarlos a la tierra prometida. Dios siempre cumple sus promesas. En los primeros doce capítulos de Éxodo, Dios hizo aprestos para sacar a su pueblo de Egipto. Él los podía haber introducido en la tierra prometida en once días, pero era un tiempo muy corto para darle todos los mandamientos y las leyes acerca de cómo Dios quería que ellos vivan. Generalmente, nosotros esperamos algo de Dios ¡YA! No cuando sea Su voluntad, sino ¡YA! Pero según hemos leído en Isaías 55, Dios no trabaja así. Cuando una persona acepta a Cristo como su Único y Suficiente Salvador, Dios nos coloca en un nivel más alto; a saber, antes estábamos en tinieblas, con una sabiduría humana. Ahora Dios nos guía en otra forma hacia la tierra que fue prometida por Él. Dios no quiso que los Israelitas vayan por la tierra de los Filisteos, porque la geografía de Dios no es igual a la nuestra. El versículo 17 nos aclara esto.

Dios sabía que cambiar la mente de Su pueblo era más difícil que la geografía. Cuando usted entra a tomar parte de la familia de Dios, Él usa métodos especiales. Cuando Cristo murió en la cruz, lo hizo por usted, aunque usted no había aún nacido. Este fue el plan de Dios; el plan principal de Dios: que usted conozca a Jesucristo como su salvador.

Dios tuvo un plan con Su pueblo y trataré de explicarlo en 4 puntos:
1] Dios los guía por el Mar Rojo. El mar Rojo en la Biblia significa, para nosotros, cristianos, el bautismo. Los egipcios no entraron en el bautismo; como  tampoco la sangre en los dinteles de sus puertas se dispuso. Cuando una persona recibe a Cristo, lo primero que sigue es el bautismo; pero debe ser salvo primero. Nadie se bautiza para ser salvo. Usted se bautiza porque Cristo ya lo salvó. Israel fue obediente al entrar en el Mar Rojo, de lo contrario perecerían; ya que los egipcios les seguían. Esto lo podemos ver claramente en: 1 Corintios 10: 1- 2PORQUE no quiero, hermanos, que ignoréis que nuestros padres todos estuvieron bajo la nube, y todos pasaron la mar; Y todos en Moisés fueron bautizados en la nube y en la mar”.

2] En el versículo 18 Dios los guía por el desierto. Durante 40 años caminaron por el desierto. ¿Hacía falta tanto tiempo? No. Pero en el desierto es donde Dios nos prueba, nos instruye y quiere que siempre dependamos de Él. Dios nos purga en el desierto. Todos en nuestra vida de cristiano alguna vez anduvimos por el desierto. Y es allí donde Dios quiere tomar parte con nosotros. El desierto nos saca todo lo que el mundo nos ofrece. Si Dios nos daría todo lo que queremos: ¿Cuánto realmente amaríamos a Dios?

3] Dios nos guiará por sus promesas. Cuando Dios lo promete no debiera inquietarnos hacia dónde vamos. En el versículo 19 vemos que ya pasaron 400 años desde que José hizo juramentar de que Dios los visitaría, los sacaría de Egipto, y de que sus huesos deberían ser llevados de Egipto.

Pregunto: ¿A quién le gustaría ir a un lugar desconocido? A mí por cierto que no. No quisiera que alguien me dijese vete y te diré a dónde puedes ir. Pero en Génesis 12: 1- 4 leemos: “EMPERO Jehová había dicho á Abram: Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, á la tierra que te mostraré; Y haré de ti una nación grande, y bendecirte he, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición: Y bendeciré á los que te bendijeren, y á los que te maldijeren maldeciré: y serán benditas en ti todas las familias de la tierra. Y fuése Abram, como Jehová le dijo; y fué con él Lot: y era Abram de edad de setenta y cinco años cuando salió de Harán”. Como les estaba diciendo, Dios nos guía por sus promesas. Sabemos muy bien cómo se han cumplido y siguen siendo cumplidas las promesas de Dios a Abram, Isaac y Jacob. Dios nunca falla. Sus promesas se han cumplido al 100%, y de igual forma seguirán cumpliéndose. En Génesis 50: 24-25 leemos: “Y José dijo á sus hermanos: Yo me muero; mas Dios ciertamente os visitará, y os hará subir de aquesta tierra á la tierra que juró á Abraham, á Isaac, y á Jacob. Y conjuró José á los hijos de Israel, diciendo: Dios ciertamente os visitará, y haréis llevar de aquí mis huesos”.

Nuevamente vemos las promesas de Dios cumplidas. Estas promesas nos deben confortar en cuanto a que lo que Dios dice, ¡se cumple el 100% siempre!
Hay tantas otras promesas cumplidas: La venida de Cristo; la venida del Espíritu Santo. Y que no nos quepa ninguna duda acerca de su regreso a levantar Su Iglesia, como también de su segunda venida, ya con la Iglesia, para el reinado aquí en la tierra en el milenio.

4] Nos guía con Su presencia. Vemos en Éxodo 13, en los versículos 21 y 22, que una columna de nube (Jehová) los acompañaba para que el sol no los queme y también para guiarlos por donde debían ir; y a su vez, para que no vean lo que el mundo les puede ofrecer, Dios con la nube les tapaba esa visón. Por la noche, columna de fuego. Ésta sí, era para ver por dónde caminar. Dios no quería que vayan por Filistea, por lo tanto, los guiaba con fuego que alumbraba el camino; y así podían caminar día y noche. Y cuando la nube se detenía, también ellos se detenían. A veces se quedaban hasta un año sin caminar. Así es Dios.

Él decide por nosotros.
Pregunta: ¿Está usted caminando por el camino que Dios quiere que camine? Solo usted lo sabe.
Cuarenta años demoraron en llegar a la tierra prometida. Aquellos a quienes les parecía demasiado tiempo dejaron sus cuerpos postrados en el desierto; mas los que confiaron en el Señor, esos llegaron a destino. Estamos aquí, ahora, caminando por este duro desierto de pecado. Aun así hay muchas almas que no conocen a Cristo. Nuestro deber es guiarlas al Señor, como Moisés y Josué guiaron a este pueblo al lugar que Dios les había prometido. Tenemos la gloriosa promesa de la Vida Eterna. ¿La tiene usted? Si Dios nos la prometió, también nos la dará si aceptamos esta salvación gratuita.

(Revisión ortográfica; cotejo de las citas bíblicas y diagrama de hoja: Miguel Angel Vreska)

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