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Venid, obedeced el llamado de CristoJesus

Venid, obedeced el llamado de CristoJesus

A) "Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, que yo (el Señor Jesucristo) os haré descansar” (Mateo 11: 28). Para este llamado hay una promesa.

B)  La Promesa la encontramos en el libro del profeta Jeremías (Jeremías 31.25), que dice: “Porque embriagué el alma cansada, y llené toda alma entristecida”. Esta promesa provee un resultado a los que oyen y acuden al Llamado de Jesús



C)   El Resultado: éste se logra a satisfacción plena cuando recibimos la aplicación de la promesa de Cristo. El profeta Jeremías experimentó el resultado de acudir;  lo documentó en su libro (en el versículo 31.26)… Y escuchen, por favor.  (O a quienes lo lean en este mensaje): “En esto me desperté, y vi, y mi sueño me fue sabroso”.

 Este resultado de obedecer sustenta a quienes vinieron. En Jeremías 31.12 leemos: “Y vendrán, y harán alabanzas en lo alto de Sion, y correrán al bien del SEÑOR, al pan, y al vino, y al aceite, y al ganado de las ovejas y de las vacas; y su alma será como huerto de riego, y nunca más tendrán dolor”.

 Tanto el que escucha este llamado de Cristo Jesús, aquí en el templo, como aquel o aquella que se está enterando por la radio, o a su tiempo lo hará, entienda lo que el Espíritu de Dios dice a la iglesia.

 Exposición del mensaje:
Y ese “todos” nos incluye a nosotros también, en esta mañana, que hemos venido a la reunión dominical: hermanos y amigos; y también a ti amado oyente de la Radiobiblica.org, o a quien lee los mensajes escritos en esta web. Debemos sentirnos  bienaventurados porque podemos hallar lo que estamos buscando hace tiempo: descanso y paz.

 Es casi irresistible negarse a no oír. Creo que es naturalmente irresistible rechazar o mirar para otro lado. Amigo, ¿cuánto tiempo o dinero estás gastando en consultas que realizas en “Centros de Orientación Espiritual” o de espiritualidad,  o visitando a “charlatanes” — quienes te prometen solucionar los conflictos de tu alma y, sin embargo, jamás hallas las anheladas respuestas?  
¡Oh! alma que en rudo conflicto te ves, acude ya: puedes satisfacer con creces tu expectación.

 Entonces, a este dulce llamado acudimos sin demora, sin dilación alguna. Presta atención. Hoy Cristo nos está llamando, a ti y a mí. El Señor nos dice: Ven. Este llamado tiene carácter de urgencia. Quizás estás a punto de tomar una decisión equivocada para tu vida. ¡Detente! Hoy puedes por fin hallar la solución a tus traumas. Te digo a ti, amigo y amiga; hermano y hermana; oyente y lector: Atiende. No te distraigas  en cosas vanas, superfluas, que no te dan satisfacción. Gastas así tus esfuerzos y no consigues nada.

 Sencillamente, creo que nos parecemos al hijo pródigo del relato bíblico: que quería llenar —y de hecho lo hizo— su estómago al menos con las algarrobas que le daban a los puercos.  Y en realidad lo que este pródigo anhelaba era estar nuevamente en tranquilidad. Sabía muy bien que su padre podía proveerle ese sosiego tan profundamente ansiado.
 ¡Oh grande amor, el que Cristo nos da!
En el Salmo 23.3 dice: "Confortará mi alma".

2) Leamos nuevamente en Mateo 11.28: “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, que yo os haré descansar”.

 Tú estás aquí, hoy, por esta cautivante razón: "ESTÁS TRABAJADO". ¿Sabes tú que significa “trabajado”?
¿Cuánto tiempo llevas sin paz en tu vida? Aunque no significa esto que tus logros personales en cuanto a estudios, oficios u otra naturaleza externa (capacidades o habilidades), no los hayas alcanzado con éxito. Pero pese a todos estos logros (que no son perniciosos), compruebas que en tu alma no tienes paz; que vives sin plenitud, sin felicidad, y sigues vacío. ¿Y sabes?, tal vez las frustraciones sean el objeto de esa falta de paz, tranquilidad y descanso. ¿Cuánto tiempo hace que no te ríes de alegría, que no esbozas una sonrisa franca, desde adentro? Y si lo haces, es simplemente como un mohín que te deja, de todos modos, insatisfecho o insatisfecha. O tal vez con una actitud nerviosa empiezas a reír… y de a poco las lágrimas brotarán de tus ojos sin necesidad de llorar. Esa felicidad efímera queda empañada por los recuerdos que golpean en la puerta de tu íntimo ser, y ya no sabes más que hacer. Sientes ese dolor que te arrastra a la frustración. ¿Quizá a sentir rabia?... ¿Ira?... ¿Odio? Ese “algo” que te mortifica, que trabaja en tu alma y no te da paz ni descanso, puede que lo “alivies” por unas horas mediante tranquilizantes, o embriagándote con bebidas fuertes, o consumiendo drogas, o dando rienda suelta a tus deseos; no obstante, muy pronto comprobarás que vuelve con más intensidad que antes. Y la frustración crece…  Crece con fuerza, con vigor; es como si te quemaras por dentro. Sientes ruidos en tu entorno. Te toma el pánico… Es una tortura, un tormento inaguantable… ¡No hallas el ansiado descanso, la esperada tranquilidad!

Tú dices: ¿pero, es que acaso no hay solución a mi dolor? Sucede que esto trabaja contra ti; desgasta tus energías, erosionando tu corazón, tus sentimientos; y lentamente producirán grietas en ti. Porque al igual que las aguas de los ríos que baten constantemente contra las paredes casi verticales de roca de los desfiladeros, produciendo en esas paredes grietas enormes debido al constante martilleo, harán que de pronto, y sin aviso alguno, parte de dicha pared sedimentaria se desmiembre y se desmoroné, arrastrando tras de sí a un hermoso valle o un encantador bosque; así pasa así también con nosotros, con nuestras hermosas vidas, hasta abatirnos.  Algunos piensan que el suicidio es el remedio: que con ello se termina todo. Pero esto de ninguna manera es así. Pues, déjame decirte que el horror comienza luego de esa decisión —impulsada y gestada por el enemigo de las almas—, y ya sin solución y por la eternidad.

Los recuerdos de cosas que hicimos mal nos traen remordimientos de culpas, por la sola razón de no haberlas confesado a Dios. Sé que esos pensamientos te infunden desaliento,  temor; que esas penas atentan contra tu bienestar. Las consecuencias que cosechamos nos abruman, nos  vuelven rencorosos o rencorosas, hostiles a la Palabra del Evangelio, a Cristo. Sin darte cuenta te estas consumiendo psíquicamente. Contraes enfermedades. Pero, escucha, o lee, por favor: pues tengo buenas noticias para todos (y para mí). Esos males, esos dolores en tu alma (y la mía), YA pueden conseguir alivio de la dura servidumbre, del pesado yugo que te (y me) apremia. Leemos 2 Crónicas 10:4 “Tu padre agravó nuestro yugo; afloja tú, pues, ahora algo de la dura servidumbre, y del grave yugo con que tu padre nos apremió, y te serviremos”. Recuerda que en Dios, que “En su mano está el alma de todo viviente, y el espíritu de toda carne humana". Esta frase se halla escrita en el libro de Job 12.10. En el Evangelio de Lucas (8.43 y ss.) se narra la interesante historia de una mujer que padecía flujo de sangre durante mucho tiempo, las cual había gastado todos sus recursos económicos en los médicos; mas sin aliviar o curar su situación. No obstante, ella oyó hablar de Jesús y de su poder sanador, inclusive para su enfermedad. Y se dijo así misma: acudiré al llamado.  Y fue; ¡y su fe en Cristo la sanó!

¡Acude a Cristo, ahora. Tu fe en Él te salvará!

2) Notemos que en la base bíblica de nuestro texto de hoy, de Mateo 11.28, Jesús también dice: “… y cargados
¿Por qué es que el Señor Jesús dijo “cargados”? ¿Acaso no es lo mismo que “trabajados”?  No. No es lo mismo. Las aflicciones son una terrible carga, imposible de llevar. Se enredan  en nuestra alma. No puedes librarla de ellas. Éstas tiran, y tiran, y van arrancando pedazos de ella; y nos llevan a la desesperación, a un gran pozo oscuro sin fondo.

 Deseo compartirte la historia de una mujer hebrea. Está narrada en la Biblia, precisamente en el Antiguo Testamento. He aquí la cita: “Y se levantó Ana después que hubo comido y bebido en Silo; y el sacerdote Elí estaba sentado sobre una silla junto a un pilar del templo del SEÑOR. Y ella con amargura de alma oró al SEÑOR llorando abundantemente; e hizo voto, diciendo: El SEÑOR de los ejércitos, si te dignares mirar la aflicción de tu sierva, y te acordares de mí, y no te olvidares de tu sierva, mas dieres a tu sierva simiente de varón, yo lo dedicaré al SEÑOR todos los días de su vida, y no subirá navaja sobre su cabeza”. Esto lo encontrarás en 1 Samuel 1:9-11.

Recuerden lo que leímos recién: “ella oró… e hizo voto

 Aquí tenemos un ejemplo del intenso deseo de las mujeres hebreas de tener hijos. Y esto sucede hasta hoy. Esta fue la carga de la vida de Ana. Y su carga la manifestó en la oración. Nadie conocía esta carga de ella, ni su pesar. Ni aun su esposo, Elcana, ni sus amigos, ni el sacerdote Elí; nadie sino sólo ella. Y era una carga en su alma. Una pesada carga de duro y puro dolor. La preferencia de ella de tener un hijo varón, se originó por su propósito de dedicarlo al servicio del Tabernáculo.

 En el verso 10 dice: “ella (Ana), muy angustiada, oraba al SEÑOR y lloraba amargamente”. La alabanza y la oración están inseparablemente en unidad en las Escrituras. En Colosenses 4.2 dice: “Perseverad en la oración, velando en ella con acción de gracias”. En 1 de Timoteo 2:1: “Amonesto pues, ante todo, a que se hagan rogativas, oraciones, peticiones, acciones de gracias, por todos los hombres”.

 Dios oyó su oración (de Ana), conoció la carga de su aflicción… y satisfizo la amargura de su alma. Hoy desea también a nosotros ayudarnos. Este hermoso cántico  fue su tributo de agradecimiento por la bondad divina de contestar su petición.

 La invitación:
  ¿Estás cargado de pruebas? ¿Estás cargado de temor? ¿Tu vida es un todo sin sabor: tales como, por ejemplo, deseos no satisfechos? ¿Te abruman las dudas?  A ti te digo: oye su voz; oye su voz que te llama. También la invitación es especialmente para ti: los cargados de dura servidumbre (°), los cargados de amarguras, de fastidio, de injusticias; incluso los cargados de éxitos mundanos.


 El Señor Jesús, a través de este llamado, te ofrece la bendición de la libertad y el descanso de tan pesados yugos (ver mensajes escritos —Devocionales— en Radiobiblica.org. Temas: “Ver a Dios a Través de Cristales Rotos”  y “Cómo Sanar Tus Heridas Ocultas”)

 Deja tus cosas. Ven. Él te llama.
 El himno dice: “Él te Convida”. Sí, te convida, porque este llamado contiene una promesa: “Porque embriagué el alma cansada, y llené toda alma entristecida” (Jeremías  31.25). Amigos, no hay otro Dios que pueda ayudarnos de esta forma, ahora y siempre; ni hallarás ciencia alguna donde acudir para obtener tal refrigerio; ni medicinas que ayuden tan eficazmente a sacarte de la soledad, del remordimiento, y de tan tremendo cautiverio. Amigos, esta promesa dada por Dios provee un resultado alentador a los que acudan al llamado de Jesús. “Venid a mí todos”… Todos los trabajados de dolores, de temores, de opresión demoníaca; los dominados por los vicios de la lujuria, de las drogas, el alcohol, la ludopatía. También aquellos que quizás hayan dicho imprecaciones pronunciadas contra Dios; o aquellos incluso incrédulos hacia Dios, o su Hijo Jesucristo. También acérquense confiados aquellos esclavos del tabaco, de pánico, de malestares, de miedos, de ansiedades, de sinsabores de la vida. Asimismo aquellos  cargados de conflictos, de luchas, de pruebas. Este dulce llamado de venir es para TODOS.


 Sin arrepentimiento no hay liberación. ¡Dios te salve de tu incredulidad!... Por su pura misericordia. El arrepentimiento es la lágrima que fluye del ojo de la fe vuelto a Jesús. Él mismo lo da. Nosotros no lo producimos de nuestro propio, sino que tenemos que ir a Él para que nos lo dé. Leamos Hechos 5.31: “A éste mismo (Jesús) Dios ha ensalzado con su diestra por Príncipe y Salvador, para dar a Israel arrepentimiento y remisión de pecados”. Muchas de estas causas son por los pecados cometidos no confesados a Dios. Recuerda que debes arrepentirte y pedirle a Dios que te perdone. No olvides, la oración es la fuente de consuelo que necesitas cuando te invade la angustia. Entonces Dios te dará la libertad. Serás libre para siempre. Volverán a ti tus fuerzas, tu vigor. CristoJesús te dará a beber lo que tanto anhela: agua de vida. Secará tus lágrimas; pondrá en tu boca risa. Ya no habrá más quebranto. Hallarás paz.
Por favor, atiende Su: “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados”.

 Te invito a hacer una oración. Puedes leerla si lo deseas: «Señor Dios, me acerco a ti, ahora, en esta hora de mi aflicción. Sé que he cometido faltas que te han ofendido, y sé que he recibido el justo castigo por mis infracciones. Ahora acepto el ofrecimiento de Jesús; y que también sea Él el objeto primordial de mi devoción,  y mi Salvador todo suficiente. Coloco mi fe en Él, porque me ha prometido que me libraría de este sufrimiento, y me daría descanso. Necesito de tu ayuda, Señor Jesús. Perdona todos mis pecados. Te doy las gracias por darme la libertad. Ayúdame, por tu gracia, a apartarme del mal (cualquiera que fuere); como así también a leer diariamente tu Palabra , La Biblia,  para conocer más ti y conocerte a ti, e instruirme en tu precioso nombre. Amén».

 
 A continuación: Oración elevada a Dios por el pastor Ricardo Iribarrhen, con motivo del mensaje dado a la Iglesia Bíblica Misionera de Morón el día 25 de marzo 2018: Día del Señor.
«Amados hermanos, acerquémonos al señor en agradecimiento, orando:
Padre Celestial, Dios mío, te damos gracias por interesarte por nosotros; por seguir guiándonos a través de este mundo hostil: un valle lleno de confusión e insatisfacción.
Te damos gracias por ocuparte de nosotros.
Te damos gracias por reconfortar a aquellos que precisan y necesitan de tu gracia.
Te pedimos que nos guíes hacia el bien y nos lleves a amarnos los unos a los otros, y a nuestros hermanos.

 Enséñanos cada día a vivir con el corazón abierto a la bondad, la fe y la esperanza; y a compartir con  nuestros hermanos tu generosidad.
Danos de tu bondad infinita, de tu fuente inagotable, según las necesidades de cada uno. Te lo pido en el nombre que es sobre todo nombre: el nombre del Señor Jesús. Amén».

Dios bendiga tu vida, Pastor Ricardo Iribarrhen. Mensaje predicado el 25 de marzo de 2018.

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Edición y Montaje por Nicolas Benjamin Gonzalez
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Modificado por última vez enMiércoles, 12 Septiembre 2018 20:40
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