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La melancolía y el antídoto de Dios

Palabra del día:

Veamos Eclesiastés 8:12. Leemos: “Aunque el que peca haga mal cien veces, y le sea prolongado el juicio, con todo yo también sé que les irá bien a los que a Dios temen, los que temieren ante su presencia”.

Resumen:
El pecador hace mal porque quiere; mas yo sé que Dios me prosperará porque le temo y le amo.

Palabra que me enseña:
Hace poco vinieron a mi memoria varias personas a las que conocí siendo muchacho. Personas a las que no tenía presente; les había olvidado. Me enteré que la mayoría de ellas ha fallecido.

Mientras reflexionaba sobre esto me sobrevino un estado de melancolía. No importa que seamos rufianes o que seamos santos, todos igualmente en algún momento nos desvanecemos de la memoria de los vivientes.

El escritor de Eclesiastés hizo otra observación angustiosa. Mirando a su alrededor vio a malvados que prosperaban y, por otro lado, a personas piadosas que sufrían problemas. Pero el escritor no cayó en la melancolía; en lugar de ello manifestó optimismo. ¿Por qué? Porque creía en un Dios justo que en última instancia encauzaría todas las cosas.

Aplicación:
Los piadosos pueden no prosperar, tanto como en el mismo momento sí los malvados. Sin embargo, “les irá bien a los que a Dios temen”. Aquellos que hacen el mal pueden prosperar en este mundo e incluso gozar de una larga vida (ejemplo: el rico y Lázaro - encuéntralo en Lucas 16: 20 - 25).
Pero al final no le irá bien al impío. En la eternidad la bondad será recompensada y el mal recibirá justo castigo; porque sé (sabemos) que un Dios justo, amante y todopoderoso lo rige todo. Con este pensamiento el escritor de Eclesiastés llega a la conclusión de que debe (debemos) gozar de la vida que Dios le ha dado (nos ha dado) (ver. 15).

Sabiendo que la vida tiene un significado eterno y que prevalecerá la perfecta justicia, podré (podremos) aceptar con gratitud todos los dones que Dios me (nos) dé y gozar de ellos plenamente.
Este es su antídoto dado contra la melancolía.

Pensamiento:
El fin más satisfactorio en la vida es conocer la vida que no tiene fin, la vida eterna con Cristo Jesús.

 

Dios te bendiga. Pastor Ricardo Iribarren.



(Tipeo del original, corrección ortográfica y diagramación de hoja: Miguel Angel Vreska)

Edición y Montaje por Nicolas Benjamin Gonzalez
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