Menu

Un poco de pecado destruye toda la obra de Cristo

Palabra del día, 1Corintios 5: 7-8.

Leemos:
“Limpiad pues la vieja levadura, para que seáis nueva masa, como sois sin levadura; porque nuestra Pascua, Cristo, es sacrificada por nosotros. Así que hagamos fiesta, no en la vieja levadura, ni en la levadura de malicia y de maldad, sino en panes sin levadura de sinceridad y de verdad”.

Resumen:
La levadura al leudar altera (corrompe) la masa. Como cristiano debo limpiarme de mi vieja naturaleza sin levadura: porque Cristo, la Pascua, ya fue  sacrificada por mí. Por lo tanto celebro fiesta, me regocijo; no en mi carnalidad, sino en lo espiritual: despojado de toda maldad y malicia, siendo sincero.


Palabra que me enseña:
Antes de salir de Egipto, por mano de grandes prodigios de parte de Dios, le fue enseñado al pueblo de Israel que celebrase su pascua guardándose de no comer alimentos leudados, desde el primero al séptimo día (véase Éxodo 12: 15-19). Nadie podía comer ni elaborar esta clase de alimentos, so pena de muerte. Esto tipifica señal de pecado. La levadura es un compuesto comestible que se usa en la masa para que ésta leude, es decir, se haga más grande (se hinche y aligere por efecto de la fermentación). Así hay en mi vieja naturaleza restos de esta levadura que debo sacar para que mi carne no leude, ni mi mente, ni el espíritu. Así el pecado, que siempre está latente, como la levadura, no de oportunidad para pecar, es decir, que leude mi persona (cuerpo y mente).

Aplicación:
Dice en el Salmo 101: 4 y 6: “Corazón perverso se apartará de mí; no conoceré al malvado. Al detractor de su prójimo a escondidas, a éste cortaré; al altivo de ojos, y de corazón vanidoso, a éste no puedo sufrir. Mis ojos pondré en los fieles de la tierra, para que asienten conmigo; el que anduviere en el camino de la perfección, éste me servirá”. Estos dos claros ejemplos nos ilustran con claridad dos modelos de conducta humana: uno, en su masa de la vieja levadura;  y el otro, en la nueva masa sin levadura de sinceridad y verdad.  De sinceridad porque denota el carácter de ingenuidad con que debo ser vestido; y de verdad, por cuanto he creído en CristoJesús.

Pensamiento:
Número 1: Si pienso como hombre aparecerá la vieja levadura. Si lo hago como hijo de Dios no habrá tal levadura.

Número 2: El viejo hombre es como aquel hombre que, siendo invitado a una celebración, se viste con harapos sucios y su aseo personal es pobrísimo. El nuevo hombre está revestido por el Espíritu Santo. Este nuevo hombre huye de usar la vieja ropa sucia y anhela vestirse con su mejor traje, limpio y reluciente.



Dios te bendiga. Pastor, Ricardo Iribarren.


(Tipeo del original, corrección ortográfica y diagramación de hoja: Miguel Angel Vreska)

Edición y Montaje por Nicolas Benjamin Gonzalez
Correo Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

volver arriba