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¡Venid! Por Limpieza Espiritual

Serie VENID

Lectura bíblica:
Salmo 4: 4: «Temblad, y no pequéis. Meditad en vuestro corazón sobre vuestra cama, y desistid. (Selah.)». (Vemos también Efesios 4:26 «Airaos, y no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo…»)


Texto: Isaías 1:18: «Venid luego, dirá el SEÑOR, y estemos a cuenta: si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; si fueren rojos como el carmesí, serán tornados como la lana».

Introducción:
Para este pedido hay por parte de Dios un ofrecimiento (un presentar, un dar), el cual promete un beneficio hermoso. ¿Cuál es? ¿A qué se refiere? ¿Lo puedo obtener? Estas preguntas serán contestadas a través del mensaje. Lo invito a seguir leyendo. Consideremos que es una súplica divina inminente frente a un riesgo importante, si no se le toma debida cuenta hecha a todos los pecadores que vivieron en tierra de Judá y de Jerusalén en aquel tiempo, es decir, en los días del reinado de 4 reyes: El rey Uzías ( 2Crónicas 26:1 «Entonces todo el pueblo de Judá tomó a Uzías, el cual era de dieciséis años, y lo pusieron por rey en lugar de Amasías su padre»); el rey Jotam (2Crónicas 26: 21d «..y Jotam su hijo tuvo cargo de la casa real, gobernando al pueblo de la tierra»); el rey Acaz (2Crónicas 28:1-4 «De veinte años era Acaz cuando comenzó a reinar, y dieciséis años reinó en Jerusalén; mas no hizo lo recto en ojos del SEÑOR, como David su padre. Antes anduvo en los caminos de los reyes de Israel, y además hizo imágenes de fundición a los Baales. Quemó también incienso en el valle de los hijos de Hinom, y quemó sus hijos por fuego, conforme a las abominaciones de los gentiles que el SEÑOR había echado delante de los hijos de Israel. Asimismo sacrificó y quemó incienso en los altos, y en los collados, y debajo de todo árbol espeso» — puede verse también Isaías 7: 1-12); el rey Ezequías (2 Crónicas 28:27 «Y durmió Acaz con sus padres, y lo sepultaron en la ciudad de Jerusalén; mas no le metieron en los sepulcros de los reyes de Israel; y reinó en su lugar Ezequías su hijo» — también puede verse con mejor detalle en Isaías 36:1 y 39:8).

Sobre el último rey, Ezequías, es muy notable la destacada ayuda prestada por el profeta Isaías en comisión encomendada por el Señor Jehová: de donde el profeta Isaías comunica el encargo del llamado de Dios al arrepentimiento. De ahí el urgente pedido, porque se deleita (Dios) en hacer misericordia hacia aquellos, hombres y mujeres, que desean someterse a una reforma espiritual y limpieza de toda contaminación doctrinal. Así como los amonestó a ellos, también a nosotros nos amonesta a realizar los cambios para que abandonemos el pecado de la corrupción apóstata y de urgente separación de toda apostasía y desvío escritural, ya que los mismos son pecados de rebelión.

Así, Ezequiel 18: 31 «Echad de vosotros todas vuestras iniquidades con que te habéis rebelado, y haceos corazón nuevo y espíritu nuevo. ¿Y por qué moriréis, Casa de Israel?» Y de no hacerlo, la ruina total nos acecha. Mirad la advertencia al final de Ezequiel 18:31 «¿Y por qué moriréis, Casa de Israel?». Y en Isaías 1: 19a  «Si quisiereis, y oyereis, comeréis el bien de la tierra…»

Se ofrece una opción interesante: la instancia del reclamo a cambiar la conducta de andar en apariencias, ocultándose tras una máscara o varias, con el disimulo y la picardía de un vestido de oveja tomado prestado a manera de disfraz (ver mensaje EL DISFRAZ). A algunos les queda bien hacerlo, pero ante los ojos de Dios no se esconde nada. Esto acarrea cosecha de reclamos por parte del Espíritu Santo. Las advertencias a no abandonar el camino de santidad hay que tomarlas muy en serio.

Notemos que el Señor Jesucristo, al igual que el profeta Isaías, llamó a Israel, y así también a los creyentes, bajo el mismo principio del santo Precepto que está vigente: «No seas vencido de lo malo; mas vence con el bien el mal» (Romanos 12:21).

Amigos, ya no tenemos en nuestra alma motivo alguno para asentir que el entendimiento se halle en estado sombrío, entenebrecido. ¡Cuidado con las excusas que solemos incorporar a manera de disculpas! El retroceder para perdición tampoco es excusable (Hebreos 10:39). Otros pareciera que han incorporado a su estilo de vida el “regateo” santo, rodeado de solemnidad. Estos son seductores profesionales de religión, acostumbrados a eludir sus responsabilidades. Atrevidamente, la artimaña de uso es: “no pude resistir… Y bueno, caí… Pero me siento bien”; o también: “La culpa fue del diablo, que me tentó, y cedí”. ¿Son estos inocentes? Diría que más bien son indecentes, atrevidos y contumaces, que aprovechan de esa libertad en Cristo que les es concedida.
 
Sí, Dios nos concedió el derecho de ser libres, por medio del cual el Espíritu Santo

nos dio claridad en nuestro entendimiento para satisfacer las demandas divinas, a fin de alcanzar el santo propósito de la autenticidad cristiana, es decir, comprender y aplicar lo aprendido, aún los trastornos de oscuridad espiritual de aquellas cosas que nos perturban e incomodan. Sobre esto tenemos un ejemplo que ilustra esta verdad. El profeta Elías acusó al rey Acab de perturbar a Israel, porque éste se vendió a hacer lo malo delante de Dios (1Reyes 18:18; 1Reyes 21:20). ¡Qué cosa más abominable para Dios y sus siervos es el pecado! Dice en el Comentario Bíblico de jamieson, fausset y brown, que en definitiva todo eso es cometido contra Dios, la Fuente de Gracia sin igual.

El Salmo 51: 1,9, dice «Al Vencedor: Salmo de David, cuando después que entró a Betsabé, vino a él Natán el profeta. Ten misericordia de mí, oh Dios, conforme a tu misericordia; conforme a la multitud de tus piedades rae (borra) mis rebeliones…. Esconde tu rostro de mis pecados, y rae (borra) todas mis maldades». Esto confesó David cuando vino a él Natán el profeta. Borrar, es una figura tomada de un libro comercial respecto de que un saldo deudor es cancelado y borrado. De este modo, David tuvo el deseo de ser perdonado. Significa que cuando Dios perdona, olvida.

En consecuencia, el pecador se arrepiente. La sangre de Cristo ofrecida en expiación es la que borra y limpia nuestra alma de TODOS nuestros pecados, cancelando la deuda (ver mensaje: JUSTIFICADOS POR LA GRACIA DE DIOS). Y Dios, olvidando la ofensa del pecado, retira de Su vista el acta de los ritos (ver mansaje LA LEY), facilitando el ser recibido (hombre o mujer) en el reino de los cielos.

El indicativo de venir es un llamado para que no se postergue. Es ahora. No importa cuál sea tu condición. A Dios le interesa que tomes una decisión ya. Él no te dirigirá reproche alguno, ni se fijará en tu condición de maldad en la que te encuentras ahora. Solo que no hayas blasfemado contra el Espíritu Santo, porque entonces sí te hallas sin remedio alguno para tu salvación. No te suceda lo que al profano Esaú, quien vendió su primogenitura por un plato de comida, desinteresándose de ser primogénito, de lo cual obtendría de Dios todas las bendiciones que podría darle. Sin embargo esto no le importó. Perdió todo derecho a ello. Aunque luego lo procuró recobrar con lágrimas, no lo consiguió ya (Génesis 37:33-34… «Y dijo Jacob: Júrame hoy en este día. Y él le juró, y vendió a Jacob su primogenitura. Entonces Jacob dio a Esaú del pan y del guisado de las lentejas; y él comió y bebió, y se levantó, y se fue. Así menospreció Esaú la primogenitura»).

Es así, amigo y amiga de la radio… Si en caso aún no has oído el llamado a la limpieza espiritual, concedida por Dios, con la condición de arrepentirte de tus pecados y ser aliviado de las cargas y trabajos que tu alma ha debido y debe soportar (ver mensaje LA DURA SERVIDUMBRE), te invito a que te acerques ahora mismo y te humilles delante del Señor, pidiéndole que te limpie, que perdone tu pecado, tus transgresiones que hayas cometido, tus iniquidades que cargas sobre tu alma, y los errores en los cuales te hallas envuelto. Todo está dispuesto para que Dios te ofrezca la renovación de tu espíritu y la regeneración de tu alma. ¡Al que cree todo le es posible!

Curso de acción:
Este ofrecimiento no tiene reproches de parte de Dios. Tal vez tú (hombre o mujer) te sientas no digno de tal ofrecimiento. Crees que tus culpas no pueden ser quitadas; o, por el contrario, eres honesto/a, amable, honrado/a, sincero/a, pero con devoción errónea hacia Dios; o te sientes demasiado perfecto/a; o te crees a ti mismo/a que no necesitas de ningún tipo de ayuda, que tus buenas “obras”  te dan acceso libre al cielo, como creen los muy religiosos delante de Dios... ¡Hipócritas, ¿quién les dijo que podrían huir del castigo venidero? Si no se arrepienten ninguno de ellos entrará o tendrá derecho a entrar al reino de los cielos.

Este ofrecimiento sigue vigente, pero déjame decirte algo más: si murieses en esta triste condición de no arrepentirte de tus pecados, tu destino final será el juicio de tu obra, y serás echado en el lago de fuego, que es la muerte segunda. ¡Qué horror!, rechazar el ofrecimiento de paz, gozo y perdón por seguir viviendo en tus deleites y pecados, burlándote de Dios, rechazando su amor. Créeme que lo que te digo es muy cierto. Tómalo en cuenta.  Los malvados irán al infierno, y allí seguro se arrepentirán, pedirán perdón a Dios, dirán: «sí, es cierto, es real». Creerán en Jesucristo, pero… de allí no saldrán jamás. Así dice la Biblia.

La oportunidad la tienes ahora, en esta vida. Si mueres sin salvación, sin perdón, sin reconciliación, ni te puedes imaginar el futuro horrendo que te espera. La compañía que tendrás allí es: gemido, llanto, ayes de dolor, gritos de desesperación sin cesar. Un intenso calor abrasará tu alma. Te sobrevendrá una intensa sed que no será calmada. No hay agua allí. Allí está lleno de espíritus de serpientes; lleno de espíritus abominables de mujeres que mataron a sus hijos en sus vientres, y que luego ellas murieron por esos abortos que cometieron; lleno de los criminales de todas las épocas. Allí no hay otra cosa sino sufrir. Lleno de toda clase de gente que no ha suplicado, ciertamente, por el perdón de sus pecados ni la salvación de su alma. De esto amigo, amiga, quiere librarte Dios. Acéptalo. Aún hay tiempo. Te invito a que establezcas hoy la decisión por tu salvación. Te invito a hacer una oración a Dios, suplicándole por tu limpieza personal.

Oración:
«Amado Dios, vengo ante ti. Estoy sucio, manchado de pecado. Yo intenté muchas veces limpiarme, pero no pude. Mi conciencia me acusa. No hallo descanso ni paz. Tan abrumado me encuentro que no tengo ya más fuerzas para seguir. El predicador me mostró en su mensaje el beneficio extraordinario de tu amor, Señor Jesús. Así mismo, veo lo importante de acudir a ti ahora. Me arrepiento y te pido misericordia por mi vida. Líbrame, Señor, del horror del infierno. Ayúdame, por favor. Creo que Jesús, Tu Hijo, murió por mí para salvarme, para darme limpieza personal. Acepto por la fe tu perdón. Sácame de este sufrimiento y miedo que tengo de lo malo. Dios mío, sálvame. Te lo pido en el Nombre de Jesucristo. Gracias, Dios mío. Amén».



Doy gracias porque te has acercado a Dios, hermano, hermana, míos ahora. ¡Qué alegría me das, que has tomado esta tan sabia decisión! Dios te bendiga ricamente. Pastor, Ricardo Iribarren.

 

Devocional (fue una prédica del pastor en la IBBM de Morón) elaborado y escrito por el pastor Ricardo Iribarren.

(Biblia consultada: Sagradas Escrituras (1569)  - Versículos en forma textual)

(Compaginación del artículo: Miguel Angel Vreska: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.)

Modificado por última vez enLunes, 26 Abril 2021 20:17
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