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Más Allá De Toda Medida

Texto bíblico: 1 Reyes 8.27
   “Empero ¿es verdad que Dios haya de morar sobre la tierra? (1) He aquí que los cielos, los cielos de los cielos, no te pueden contener: ¿cuánto menos esta casa que yo he edificado?

   Dios es infinito… “Yo Jehová, y ninguno más hay: no hay Dios fuera de mí...” (Isaías 45.5).  Ante esta perspectiva, y según el criterio que empleamos para intentar comprender el significado de tan magna declaración, a saber, en la que Salomón, ahondando profundo —aunque sin hallar respuestas que puedan ordenarse en base al raciocinio humano— deja escapar maravillado y a manera de pregunta su admiración… “Empero ¿es verdad que Dios haya de morar sobre la tierra?” (1Reyes 8.27). He aquí que pareciera albergar (Salomón) la idea de colocar a Dios dentro de los parámetros de medida que puedan satisfacer en alguna manera la comprensión humana de la proporción; o en qué forma o dimensión, en cuanto a medida, se le pueda comparar. ¡No existe manera de hacer eso!



   Dios es un ser espiritual infinito. No hay forma ni modo de establecer algún parámetro que pueda calcular Su grandeza. Dios no está acotado a tiempo alguno, en el concepto humano. ¡Es ilimitado en cuanto a Todopoderoso! Ninguna inteligencia creada por él puede comprenderlo. Su magnificencia es inconcebible. Leemos Isaías 45.11-12… “Así dice Jehová, el Santo de Israel, y su Formador: Preguntadme de las cosas por venir; mandadme acerca de mis hijos, y acerca de la obra de mis manos. Yo hice la tierra, y crié sobre ella al hombre. Yo, mis manos, extendieron los cielos, y á todo su ejército mandé”.

   Al profeta Jeremías, Dios le informa retóricamente… “¿No hincho (lleno) yo, dice Jehová, el cielo y la tierra?” (Jeremías 23.24)

   De la observación es fácil comprender por qué el hombre se ha inventado formas de dioses que satisfagan sus necesidades más íntimas. Notemos… “No he tenido paz, no me aseguré, ni me estuve reposado; Vínome no obstante turbación" (Job 3.26). Llegar a pensar en un Dios Todopoderoso, y quien  tiene dominio de todo y sobre todo, a los ignorantes y paganos no les da la capacidad de comprensión en los términos de que Dios es, ciertamente, el único Dios verdadero, “Porque en él vivimos, y nos movemos, y somos; como también algunos de vuestros poetas dijeron: Porque linaje de éste somos también. Siendo pues linaje de Dios, no hemos de estimar la Divinidad ser semejante á oro, ó á plata, ó á piedra, escultura de artificio ó de imaginación de hombres” (Hechos17.28-29). Este Dios no  fue creado ni salió de la mente aturdida y retorcida de hombres impíos, irreverentes y profanos por el pecado. Leemos Isaías 45:9, que dice… “Ay del que pleitea con su Hacedor! ¡el tiesto con los tiestos de la tierra! ¿Dirá el barro al que lo labra: Qué haces; ó tu obra: No tiene manos?”. Estos fabricaban (incluso en su mente) sus dioses en forma de figuras humanas, a semejanza de ellos, con sus atributos en semejanza  de la debilidad humana (es la idea que brinca de esas febriles mentes), de manera grotesca algunos de ellos: como la  famosa diosa Diana de los efesios, que tenía como 10 senos adosados a su pecho. De hecho, las mujeres que ejercían la prostitución en su templo debían de ser muy voluptuosas (véase Hechos 19.24-35). Así también el culto al obeso Buda; o a la siempre sonriente Diana de los hindúes; o el pabellón de los dioses de la Nueva Era; o al violento dios de los celtas, como a tantos otros que hacen a sus seguidores sean estos una pandilla de violentos; o el dios de aspecto humano que tiene la religión mormona; u hombres que se endiosaron a sí mismo, como sucede en Corea del Norte; o  Moon de la secta que lleva su nombre (Moon)… Y así tantos otros, que sus seguidores crean e invocan…  ¡mas a los demonios lo hacen!, plenos de idolatría y superstición. También el ejercicio del egoísmo al que rinden culto: su tendencia deriva hacia el craso fanatismo; los prejuicios raciales son su deleite diario: son altivos y orgullosos. Estas características señalan sus limitaciones  y las de sus seguidores. Leemos Isaías 44.24-25,27… “Así dice Jehová, tu Redentor, y formador tuyo desde el vientre: Yo Jehová, que lo hago todo, que extiendo solo los cielos, que extiendo la tierra por mí mismo; Que deshago las señales de los adivinos, y enloquezco á los agoreros; que hago tornar atrás los sabios, y desvanezco su sabiduría;… Que dice al profundo: Sécate, y tus ríos haré secar…”.

   Lawrence escribió (citado de Nuestro Pan Diario): “Adorar a Dios en verdad es renacer... Que Dios es lo que es, infinitamente digno de ser adorado, infinitamente apartado del mal, y así con cada uno de sus atributos divinos. Lo que el hombre será, por más pequeña que pueda ser la razón que tenga. ¿Quién será el que no vuelque toda su fuerza para rendir reverencia y adoración a tan grande Dios”.

   Voy a decir algo que quizá suene contradictorio: nuestro Dios, como todos sabemos, es infinito en sus atributos, sin embargo, hay límites para algunos de esos atributos. Veamos. Aunque nuestro Dios es Omnipotente, no obstante, NO puede hacer cosa mala, de maldad, alguna. Notemos esta cualidad suya en el atributo de ser único en cuanto a Su majestad. Leemos en Génesis 17.1… “Y SIENDO Abram de edad de noventa y nueve años, aparecióle Jehová, y le dijo: Yo soy el Dios Todopoderoso; anda delante de mí, y sé perfecto”.
En Génesis 18.14… “¿Hay para Dios alguna cosa difícil?
En Salmos 62.11… “Una vez habló Dios; Dos veces he oído esto: Que de Dios es la fortaleza”.
En Mateo 19.26… “Y mirándo los Jesús, les dijo: Para con los hombres imposible es esto; mas para con Dios todo es posible”.
En Lucas 1.37…“Porque ninguna cosa es imposible para Dios”.

   Esteban Charnak escribió: “El poder de Dios es la capacidad y la fuerza por medio de las cuales él puede llevar a cabo todo lo que le plazca, todo lo que su infinita sabiduría pueda dirigir y todo lo que su infinita pureza de su voluntad pueda resolver” - Extraído de su libro Los atributos de Dios, pág. 364.
Leemos algunos versículos…
Y ahora, hermanos, os encomiendo á Dios, y á la palabra de su gracia: el cual es poderoso para sobreedificar, y daros heredad con todos los santificados” (Hechos 20.32.
Y poderoso es Dios para hacer que abunde en vosotros toda gracia; á fin de que, teniendo siempre en todas las cosas todo lo que basta, abundéis para toda buena obra”, destacó el apóstol Pablo en 2 Corintios 9.8.
Porque en cuanto él mismo padeció siendo tentado, es poderoso para socorrer á los que son tentados” (Hebreos 2.18).
Es poderoso “Por lo cual puede también salvar eternamente á los que por él se allegan á Dios, viviendo siempre para interceder por ellos” (Hebreos 7. 25).
Porque la ley constituye sacerdotes á hombres flacos; mas la palabra del juramento, después de la ley, constituye al Hijo, hecho perfecto para siempre” (Hebreos 7.28).
A aquel, pues, que es poderoso para guardaros sin caída, y presentaros delante de su gloria irreprensibles, con grande alegría” (Judas 24).

   Cuando decimos y afirmamos que puede hacer cualquier cosa, obviamente queremos decir cualquier cosa que es coherente con sus virtudes morales y con su carácter esencial. Por ejemplo: Dios NO puede mentir (vea números 23.19 con Hebreos 6.18).
“… él permanece fiel: no se puede negar á sí mismo” (2 Timoteo 2.13).
Cuando alguno es tentado, no diga que es tentado de Dios: porque Dios no puede ser tentado de los malos, ni él tienta á alguno” (Santiago 1.13).
Muy limpio eres de ojos para ver el mal, ni puedes ver el agravio: ¿por qué ves los menospreciadores, y callas cuando destruye el impío al más justo que él” (Habacuc 1.13).
Para que por dos cosas inmutables, en las cuales es imposible que Dios mienta, tengamos un fortísimo consuelo, los que nos acogemos á trabarnos de la esperanza propuesta…” (Hebreos 6.18)…  ¡Y cuanto más!

   En otras palabras, su poder está cercado de amor y de santidad. No obstante esto, debe notarse también que, si bien su misericordia es inagotable, Su Espíritu no contenderá para siempre con el pecador. Leemos Génesis 6.3…Y dijo Jehová: No contenderá mi espíritu con el hombre para siempre…”). Así que nadie puede abusar del Señor, ya que esto es peligrosísimo.

   Cuando pensamos en la infinitud del señor, es bueno recordar cuan finitos, pequeños y frágiles somos nosotros… ¡Qué hasta un virus o una bacteria, un ser ínfimo, puede destruirnos! Así de frágiles somos. ¿Nos damos cuenta de ello?

   Las Escrituras nos compara a nosotros, seres humanos, a cosas harto transitorias, como por ejemplo, que la vida del hombre se asemeja a la neblina de la mañana; o que somos semejantes a la hierba; o semejantes al viento, o al barro en la mano del alfarero; o semejante a lanzadera de tejedor; o semejantes al vapor, o a un soplo.... Cierto día estamos tristes, otros días estamos alegres; un día estamos fuertes, y otros días nos sentimos vulnerables, débiles.

   ¡Qué maravilloso que el Todopoderoso e infinito Dios  nos mirase con gran compasión, recordando que somos venidos del polvo de la tierra! Él se siente digno (si bien absolutamente en todo digno es), henchido, de todo lo que somos gracias a él y de todo lo que tenemos y obtenemos por medio de Su gracia.



   Finalmente, aunque podemos reconocer que Dios es infinito, desgraciadamente es posible que le asignemos límites a Su habilidad. Esto fue lo que hizo Israel en el desierto de Parán. Leemos Salmos 78.4… “Y volvían, y tentaban á Dios, Y ponían límite al Santo de Israel” (En algunas versiones más antiguas dice “provocan”, que se traduce: “le limitaban”). A pesar de todos los milagros, portentos y señales que hacía el Señor, pronto se olvidaron de él. Dudaron  de su sabiduría, amor y poder. Estas dudas son siempre tomadas por el Señor como un insulto hacia Dios.

   L.A Bennet solo tenía una alabanza para la misericordia de Dios. Se las comparto:


¡Oh, infinito redentor!

No tengo más excusas;

Es porque tú me invitas

Que me presente ante ti,

Y pues que tú me aceptas.

Amo y adoro yo;

Así me constriñe tu amor.

¡Te alabaré por la eternidad!


Oremos:

   «Nuestro Dios, nos acercamos a ti buscando que la plenitud de tu amor nos satisfaga siempre. Que podamos sentir tu compasión en lo profundo de nuestra alma… ¡Es que la anhelante necesidad puja a nuestro favor: el ser satisfechos de amor, de fe y de esperanza!… Oh!, Señor, solamente tú puedes satisfacer nuestro ser cansado y tantas veces atribulado. Señor, tú eres Todopoderoso y nuestra confianza se apoya en ti. Y sabemos ciertísimamente que siempre estás dispuesto para ayudarnos y socorrernos cuando fuere necesario. Oh!, Señor, dependemos de ti en todo y para todas las cosas, por lo tanto, con gratitud nuestra manos alzamos para agradecer y bendecir tu nombre. Oramos, Dios y Padre Eterno, en el precioso nombre de tu Hijo amado, nuestro Salvador Señor Jesucristo. Amén».

 


Devocional elaborado y escrito por el pastor Ricardo Iribarrhen

(Biblia consultada: Reina Valera 1909  - Versículos en forma textual)

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